jueves, 16 de febrero de 2012

UN OBJETO POCO COMÚN ( CEREBRO)












LA CRÓNICA DEL TRABAJADOR

 Desde  hace  seis años, soy mesero de un prestigioso restaurante dela ciudad. Hay muchos factores que me han  forzado a trabajar uno de ellos y creo el mas importante  fue el deseo de libertad. Deseo que  hoy día, ya  ha menguado.



Mucha gente trabaja por que quiere trabajar, ocuparse en algo, gastar su plata en sí mismos y hasta pensar en  retribuir a sus padres, pero en mi caso  no es esto lo que me movía a trabajar en ese entonces. Mi deseo iba  mas allá que el simple hecho de tener plata o de comprarme  cosas o de sacar a mis papas a almorzar los domingos, no, lo que yo quería era independencia, saber de qué era capaz, así que desde muy pequeño quise ser independiente. Desde pequeño mi papá tenía un poder  sobre todas las cosas que pasaban en la casa desde lo más mínimo  hasta el acontecimiento más profundo en nuestras vidas. Mi mamá  hacía todo lo que él decía, para mi era un poder especial que yo siempre quise tener, así que luego cuando crecí quise optar ese poder cuando vivía en la casa de mi abuela, pero no fue posible, ella decía que el que “daba la papa” era él y que por esa razón mi papá tenía de alguna forma el poder sobre nosotros.



Muchos años después, empecé a  entender que el poder que mi papa tenía  no era sino el fruto de su trabajo, así que  entendí  que si trabajaba y si aportaba a la casa podría opinar, y estar de alguna forma conectado con   toda mi familia, pero cuando comencé a  hacerlo  todavía   seguía siendo el  hijo, en reconocimiento de eso mi abuelita nunca me preguntaba por ejemplo, que quería para el almuerzo o que si quería un tintico o que si  esto o aquello. A mi  solo me dejaban dormir hasta tarde por que trasnochaba casi todos los días debido a mi  trabajo y  algunas veces a la universidad. Así que   en ese momento quise  respeto y dependencia.





Luego de pensarlo mucho  decidí  que lo mejor  para poder tener ese deseo  en mis manos era irme de la casa y poder ser independiente allá con mis cosas. Lo hice,  comencé a vivir en un apto de estudiantes y todo marchaba  perfectamente, en  mi casa pensaban que estaba  por un buen camino y que todo iría mejor.  Durante mucho tiempo  todo  estaba perfecto y sentía que  ahora sí tenía lo que había deseado. Pero tres años después ya  no me  alcanzaba para nada el sueldo; ni para la comida ni para el vestido  ni para nada, así que me tocó volver a mi casa con  el rabo entre las piernas y aburrido por que el deseo que  tenía  se había realizado en parte . Así que luego de haber pretendido el poder de manejar mi vida decidí que mi papa debía   seguir  ya que él  lo hacia mucho mejor que yo.



 Ahora sigo trabajando, pero  esta vez ya es por algo mucho más concreto, empezar a  ahorrar para irme  a estudiar a otro país y sostenerme  porque luego de que  regrese las cosas no son como antes ahora no puedo pedir para nada ni para  un caramelo  porque  ya me hacen caras y  siento que estorbo ¡ quien sabe que hubiera pasado si nunca me hubiera ido ¡

¡¡¡¡¡ PAISAJES !!!!

PRIMERAS FOTOS DELA FLORA


primera crónica. una ida y una vuelta

Nuevamente  hay que despertar. ¡Ring!  Suena la  alarma de mi reloj,  anunciando que  nuevamente  hay que despertar. Todo en mí quiere permanecer entre los abismos de mi sueño. Las cobijas, las almohadas con su suavidad y su  calor  me doblegan, afuera hace frio,  el mundo  todavía no despierta, me repito una y otra vez.
La  suavidad y calidez de mis cobijas sostienen y  amarran mi sueño como una maraña de hilos invisibles  seducen mi subconsciente con  cantos de sirenas aladas llevadas al mundo infinito.
 Amanece. Los pajaritos de mi mamá cantan  con sonidos terribles para mi todavía enclenque sueño. Pienso que irremediablemente tendré que  despertar.

Luego de pasearme como sonámbulo desde mi cama al baño, las cobijas han perdido su calidez y me saludan con un frío  atroz que me obliga a despertarme definitivamente. Tin-tán, tin-tán suena el  reloj de péndulo que está en la sala, son las siete y media ¡ a correr por que ya  voy tarde¡ y para variar siempre llego tarde a clase. Una y otra vez reniego “porqué siempre tengo que hacer tanta roña a la hora de  despertarme”, siempre digo cinco minuticos más, ya me despierto ¿por qué por qué por qué?  Y en vez de  salir de una para el baño me quedo haciendo roña ¡no sé que voy a hacer conmigo ¡

Listo, son las siete y cuarenta y cinco, ya estoy bañado “ oliendo a rico “ como dice mi  mamá, echándome el último pedazo de pan  a la boca me despido con un chaooo que por efecto del eco llega directo a la portería. ¡pannn! Suena la puerta. Salgo corriendo a  coger el Metrolínea, bajo  corriendo y renegando por que una vez más voy tarde y eso que   tenía para esta año el compromiso de empezar a llegar temprano a  todos lados ¡que va cada ve soy peor!

Mirando el reloj, pienso que no lo  voy a hacer otra vez que ya es hora de que coja vergüenza. Son las ocho y doce minutos. Llegué a la calle once con veintisiete y salgo corriendo  como loco adelantando a todo el mundo que como yo quizás también se quedaron  haciendo roña. Sigo corriendo hasta que me tranquilizo por que veo a una compañera que como  yo  viene tarde, entonces me siento menos mal, ¡no soy el único! Por la mirada que nos dimos creo que los dos pensamos que gracias a dios no fuimos los únicos  ¡con una sonrisa interna seguimos caminando…. !

Llegamos al  salón veinte minutos luego  de la hora establecida y comenzamos la primera hora de nuestros calendarios diarios.


De segunda vuelta 2012

luego de haber recorrido este camino aquí estoy nuevamente. 2012 un año de grados !!